Capilla de los Santos de la Piedra

El día 19 de diciembre del año 1459, el obispo de Tortosa, Hot de Montcada, concedió licencia a Francesc Gilabert de Centelles, Señor de Nules, para que pudiese “fer e construir una capella o sglesia en Nules, a la Creu, sots invocacio dels Sants Angels, dita de Sant Miquel”. El Señor de Nules podría colocar en dicha capilla su escudo de armas, como signo de potestad.

La capilla fue construida extramuros, en una gran heredad que era conocida como “l’Hort del Senyor”, situada entre el camino Real de Vilareal y la acequia Mayor.

El presbiterio de la capilla estaba orientado hacia Oriente, tal como establecían las normas de la época. Junto a la capilla se construyó una vivienda para el ermitaño, que debía cuidar de ella, y también un pozo.

El retablo principal, pintado sobre tabla, estaba dedicado al titular; existía otro retablo dedicado a santa Apolonia.

De las características arquitectónicas de la capilla no tenemos datos, pero es de suponer que, dada la permanencia de Francesc Gilabert de Centelles en Nápoles, como consejero de Alfonso el Magnánimo, desde el año 1423 hasta su regreso definitivo a Valencia el año anterior al inicio de su construcción, es más que probable que en la misma se conjugaran el estilo gótico y el renacentista.

Habitualmente en la capilla tenían lugar las ceremonias propias de las festividades de la Aparición de San Miguel, Santos Ángeles, Ángel Custodio y Santa Apolonia; también cada año, el día de la festividad de San Miquel, se celebraban allí sufragios en memoria de Serafín de Centelles, X Senyor de Nules y II Conde de Oliva.

A principios del siglo XVII su estado de conservación debía de ser bastante deficiente, puesto que obligó a realizar obras de importancia, que requirieron la ayuda de la población.

Con el objeto de facilitar la fundación de un convento de carmelitas descalzos en la villa, el Marqués de Nules hizo donación a la Orden del extenso huerto en que se hallaba situada la capilla.

En la madrugada del día 29 de enero del año 1673, cinco carmelitas descalzos, en presencia del Gobernador de Nules y de un notario, tomaron posesión de la ermita, con lo cual quedó fundando el primer convento de la villa. El estado de deterioro de la ermita era tal que en diciembre de ese mismo año los frailes se vieron obligados a trasladarse a una casa del arrabal de Vilareal.

Durante la visita pastoral del año 1698 se ordenó al clero de la parroquia “que en manera alguna celebren ni consientan se celebre el sacrificio de la misa en aquella, hasta tanto que no se reedifique y ponga en la decencia devida”. La ermita debió de ser reparada prontamente, pues en la visita del año 1714 consta “visito dicha hermita y hallo estar bien”.

En los libros racionales de la parroquia se continuó dejando constancia de las consuetudinarias celebraciones en la ermita, sin ningún tipo de interrupción. Una nueva ermita dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles y San Miguel, fue abierta al culto en 1757, lo cual nos indicaría que la antigua no fue derribada hasta después del citado año.

Vicent Felip Sempere, Cronista Oficial de la Villa

Testimonios documentales.

A.P:N.: Racionals, ss.XVI-XVIII.

Archivo Histórico Nacional: Osuna, leg. 579/1.

 

Bibliografía:

Torres, 1994, pp. 175-176, 249.

Felip, 2000, vol. II, pp. 388-394.

Gil, 2004, p. 456.