{"id":73,"date":"2015-09-13T10:17:44","date_gmt":"2015-09-13T08:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/?page_id=73"},"modified":"2017-05-15T12:49:15","modified_gmt":"2017-05-15T10:49:15","slug":"uncion-enfermos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/uncion-enfermos\/","title":{"rendered":"Unci\u00f3n de los Enfermos"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\">Sacramento de las Unci\u00f3n de los Enfermos<\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-1454\" src=\"http:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/A\u00f1o-2009.-Sacramento-5-de-la-Unci\u00f3n-de-Enfermos.jpg\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"383\" \/><\/p>\n<p><strong>La Unci\u00f3n de los Enfermos, Plenitud de la Penitencia Cristiana<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl Sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos es un signo de que Cristo vence la debilidad y la enfermedad de los hombres y, finalmente, la muerte misma. As\u00ed lo ense\u00f1a la Iglesia a los cristianos, para que sepan ver en este sacramento la presencia cercana y amorosa de Dios\u00bb (Enf. 262).<\/p>\n<p>Los enfermos son un tesoro para la Iglesia y para el mundo.\u00a0Muchas veces, una deficiente catequesis y ancestrales temores han hecho\u00a0que este Sacramento fuera\u00a0pospuesto lo m\u00e1s posible; por ello se invita a catequizar convenientemente y a celebrar comunitariamente el sacramento\u00a0en las parroquias y comunidades.\u00a0La visita y atenci\u00f3n a los enfermos sigue siendo una de las tareas importantes del sacerdote.<\/p>\n<p><strong>Presencia de Jes\u00fas en el mundo del dolor<\/strong><\/p>\n<p>El cristiano, como todo ser humano, tiene que enfrentarse antes o despues con el misterio del sufrimiento y de la muerte, que atenaza su existencia.\u00a0La fe en Jesucristo\u00a0le ense\u00f1a que el sufrimiento, unido al sufrimiento de Cristo, tiene sentido redentor.\u00a0El cristiano ya no sufre ni muere solo, Jesucristo sufre y muere con \u00e9l.<\/p>\n<p>El\u00a0Sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos es ese momento fuerte de encuentro con Jesucristo que\u00a0viene a asumir los sufrimientos y la muerte del\u00a0cristiano haci\u00e9ndolos suyos y, por tanto, redentores.<\/p>\n<p>Y si el sufrimiento y la muerte de Cristo ha producido el perd\u00f3n de los pecados, la Unci\u00f3n de los Enfermos viene\u00a0a ser como la plenitud de\u00a0la penitencia cirstiana.\u00a0El cuerpo y el alma est\u00e1n de tal modo unidos, que Cristo no s\u00f3lo da la salvaci\u00f3n al alma, sino que cura tambi\u00e9n los cuerpos.\u00a0Jes\u00fas perdona los pecados del paral\u00edtico antes de decirle \u00ablev\u00e1ntate y anda\u00bb; y\u00a0al paral\u00edtico de la piscina de Bethesda le ofrece la salud\u00a0del cuerpo antes de decirle \u00abno vuelvas a pecar\u00bb.<\/p>\n<p>La enfermedad no es\u00a0el resultado de los pecados personales, pero por el\u00a0pecado entr\u00f3 la muerte en el mundo. Por eso Jes\u00fas\u00a0cura a los enfermos y los ap\u00f3stoles reciben\u00a0la misi\u00f3n de curar y la realizaban ungiendo\u00a0con \u00f3leo a los enfermos (cf. Mc 6,12-13).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEst\u00e1 enfermo alguno de vosotros? Llame a los presb\u00edteros de la Iglesia&#8230;\u00bb\u00a0(St 5,14s). El\u00a0Sacramento\u00a0es para los\u00a0enfermos; no es, como norma, para los moribundos. Si se da al moribundo es porque est\u00e1 enfermo y no precisamente porque se vaya a morir.<\/p>\n<p><strong>Presencia de la Iglesia en los enfermos<\/strong><\/p>\n<p>Fom\u00e9ntese con asiduidad pastoral la visita a los\u00a0enfermos, bien sea\u00a0por el sacerdote o por equipos de\u00a0laicos, de tal manera que\u00a0aquellos puedan vivir su enfermedad con una presencia de la Iglesia.\u00a0Durante todo el transcurso de su enfermedad se procurar\u00e1 ofrecerles los sacramentos de la Penitencia, Eucarist\u00eda y en su caso, la\u00a0Unci\u00f3n de\u00a0los Enfermos, como un auxilio normal para su enfemedad y no como un remedio s\u00f3lo para los \u00faltimos\u00a0momentos de su vida.<\/p>\n<p>Para\u00a0valorar el sentido positivo del sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos es necesaria una catequesis frecuente sobre el mismo a fin de que los cristianos pasen de verlo como un sacramento \u00abtemido\u00bb a un sacramento \u00abdeseado\u00bb,<\/p>\n<p>Cu\u00eddese la delicadeza pastoral con la persona que recibe el sacramento. No se retrase peligrosamente ni se administre a\u00a0quienes no re\u00fanan las condiciones requeridas, despu\u00e9s de un juicio prudente. Pero, al mismo\u00a0tiempo, habr\u00e1 que ir creando conciencia y sensibilidad en los fieles para que, sin respetos humanos, propongan a la familia del enfermos y al enfermo mismo la recepci\u00f3n de \u00e9ste y de los dem\u00e1s sacramentos en el tiempo oportuno.<\/p>\n<p>Fom\u00e9ntese en las parroquias la celebraci\u00f3n comunitaria de la Unci\u00f3n de los Enfermos. Estas celebraciones, previas las catequesis y preparaci\u00f3n\u00a0oportunas, tanto a los ungidos como a la comunidad que asiste gozosamente a\u00a0la celebraci\u00f3n, pueden servir para ir familiarizando a los fieles\u00a0con el\u00a0sacramento. Cuiden en\u00a0todo caso los p\u00e1rrocos que, en las personas que vayan a ser ungidas, se d\u00e9 la condici\u00f3n de \u00abhaber comenzado a estar en\u00a0peligro por enfermedad o vejez\u00bb (c. 1004).<\/p>\n<p>Cu\u00eddese\u00a0tambi\u00e9n con esmero la presencia sacramental\u00a0y amiga de los capellanes en los centros hospitalarios. Los capellanes prestan un gran servicio pastoral\u00a0en su enfuerzo por rodear\u00a0los sufrimientos y en especial los \u00faltimos\u00a0momentos de la vida humana de una presencia fraterna y cristiana, que alivia la soledad del moribundo, en una\u00a0sociedad en la que las personas mueren cada vez\u00a0en mayor n\u00famero dentro\u00a0de las instituciones sanitarias, lejos\u00a0de las comunidades naturales.<\/p>\n<p>Ser\u00eda conveniente que, en los\u00a0casos de defunci\u00f3n acaecida en centros hospilalarios, los capellanes notificaran a las parroquias si\u00a0el difunto recibi\u00f3 los sacramentos.<\/p>\n<p>Red\u00e1ctense para los fieles formularios sencillos de recomendaci\u00f3n del alma, habida cuenta de que en m\u00faltiples ocasiones\u00a0no pude estar presente el\u00a0sacerdote.<\/p>\n<p><strong>Sentido de la\u00a0enfermedad<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Dios cre\u00f3 al hombre no quiso que padeciera enfermedades. La enfermedad fue consecuencia del pecado. Es un signo externo (corporal), del da\u00f1o tan tremendo que se ha producido en todo el ser del hombre por causa del pecado que le ha separado de Dios. Dios es fuente de vida y salud; si el hombre se separa de \u00c9l por el pecado queda sin vida (la muerte\u00a0tambi\u00e9n es consecuencia del pecado), o con\u00a0una vida disminu\u00edda y dificultosa (enfermedad). El\u00a0da\u00f1o que el pecado produjo en el hombre\u00a0no qued\u00f3\u00a0s\u00f3lo en su alma, sino que tambi\u00e9n afect\u00f3 a su cuerpo (fue como una infecci\u00f3n que se declar\u00f3 en el interior de su ser, en el alma, pero que brot\u00f3 hacia afuera y afect\u00f3 tambi\u00e9n al cuerpo).<\/p>\n<p>Cuando Dios prometi\u00f3 un\u00a0Salvador que nos librara de los pecados dijo que su venida estar\u00eda marcada, entre otras cosas, por un signo notable, la curaci\u00f3n de los\u00a0enfermos: \u00abEn ese tiempo nadie dir\u00e1: Yo estoy enfermo\u00bb (Is. 33,24).<\/p>\n<p>La vida y el misterio de Jes\u00fas fueron cumplimiento\u00a0total y definitivo de todo lo que Dios\u00a0hab\u00eda anunciado. La gran cantidad de enfermos que vemos alrededor de Jes\u00fas atestigua que con \u00c9l ha venido la \u00absalud\u00bb no s\u00f3lo espiritual, sino tambi\u00e9n corporal. Cristo predica la conversi\u00f3n y ofrece el perd\u00f3n de los pecados, que son los que da\u00f1an al hombre, pero tambien hizo muchas curaciones milagrosas como signo externo de su poder y\u00a0de la curaci\u00f3n interna que ven\u00eda a traer (Mt. 9,1-8). Pero Jes\u00fas no iba a quitar la enfermead haciendo milagras (eso era un signo, una demostraci\u00f3n), sino cargando con nuestras enfermedades,\u00a0tomando sobre s\u00ed nuestras flaquezas (Is. 53.4). Jes\u00fas en la cruz golpeado, magullado, humillado, es el \u00abDivino\u00a0Enfermo\u00bb que nos muestra su amor al hacerse solidario con nuestros sufrimientos. Por no tener El no deb\u00eda sufrir, pero quiso padecer por amor; no nos\u00a0dej\u00f3 sufrir s\u00f3los, sino que\u00a0quiso\u00a0sufrir por y\u00a0con nosotros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la enfermedad no ha desaparecido\u00a0de la tierra, pero ha cambiado de significado. Antes era signo de pecado y por tanto de\u00a0separaci\u00f3n de Dios, de\u00a0desesperaci\u00f3n; despu\u00e9s de Cristo se ha convertido en signo de salvaci\u00f3n si unimos nuetros sufrimientos a los de Cristo.\u00a0\u00c9l nos salv\u00f3 ofreciendo los sufrimientos de la cruz que Dios Padre acept\u00f3; tambien ahora el Padre acepta nuestros sufrimientos por nuestros pecados y los del mundo,\u00a0pero hemos de sufrir unidos a\u00a0Cristo. Con\u00a0\u00c9l el sufrimiento se convierte en instrumento de redenci\u00f3n. La enfermedad as\u00ed se convierte en una especial llamada de\u00a0Jes\u00fas a compartir con \u00c9l su cruz y completar lo que falta a su\u00a0Pasi\u00f3n en su Cuerpo M\u00edstico, la Iglesia. Por eso a los enfermos no debemos \u00abtenerles l\u00e1stima\u00bb, sino ayudarles a que descubran y entiendan la misi\u00f3n fundamental que\u00a0tienen dentro de la Iglesia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no siempre iba a estar con nosotros en su condici\u00f3n\u00a0terrena; por ello prepar\u00f3 a\u00a0los ap\u00f3stoles y les encarg\u00f3 que continuaran su misi\u00f3n en la cual tambien entraba el curar a los enfermos. \u00abY llamando a sus doce\u00a0disc\u00edpulos les di\u00f3 poder&#8230; para curar toda enfermedad y toda\u00a0dolencia\u00bb (Mt. 10,1).<\/p>\n<p>La Iglesia hoy, continuadora de\u00a0la misi\u00f3n de Jes\u00fas y de\u00a0los ap\u00f3stoles, ha de acercarse tambi\u00e9n a los\u00a0enfermos. Jes\u00fas quiere acercarse hoy a los enfermos a trav\u00e9s de lso cristianos, sus disc\u00edpulos; nosotros hemos de ser presencia\u00a0viva de Jes\u00fas junto a los que sufren. Bien entendido que hoy la gracia de Dios viene a los enfermos, ordinariamente, de una forma menos espectacular que en la vida terrena de Jes\u00fas y en la era de\u00a0los ap\u00f3stoles. Hoy la fuerza\u00a0salvadora de Jes\u00fas y\u00a0la venida del Espiritu Santo Consolador se nos ofrecen envueltos en la humildad de los sacramentos: Jes\u00fas hoy quiere consolar y fortalecer\u00a0a sus enfermos a trav\u00e9s de un sacramento, el de la\u00a0Unci\u00f3n de Enfermos.<\/p>\n<p><strong>El Sacramento de la Unci\u00f3n de Enfermos<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Su origen est\u00e1 en los Ap\u00f3stoles. Leemos en el Nuevo Testamento: \u00abSi alguien est\u00e1 enfermo, que llame a los presbiteros de la Iglesia, para que oren por \u00e9l y lo unjan con aceite en nombre del Se\u00f1or. La oraci\u00f3n que nace de la fe salvar\u00e1 al enfermo. El Se\u00f1or lo aliviar\u00e1 y, si tuviera pecados, le ser\u00e1n perdonados\u00bb (St. 5,1415).<\/p>\n<p>Este sacramento se administra a enfermos de cierta gravedad. \u00abEl tiempo oportuno para recibirlo comienza cuando el cristiano ya empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCon la Unci\u00f3n de los Enfermos y la oraci\u00f3n de los presb\u00edteros, toda la Iglesia encomienda los enfermos al Se\u00f1or paciente y glorificado, para que los alivie y los salve, e incluso les exhorta a que, asoci\u00e1ndose voluntariamente a la pasi\u00f3n y muerte de Jesucristo, contribuyen as\u00ed al bien del pueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El ministro de este sacramento es el sacerdote. Com\u00fanmente se llama al propio p\u00e1rroco, o al capell\u00e1n del hospital. Pero puede invitarse a cualquier sacerdote para que lo administre.\u00a0Este Sacramento se administra una sola vez en la misma enfermedad, a no ser que el enfermo, despu\u00e9s de haber recibido la Unci\u00f3n de los Enfermos, hubiera convalecido y cayese de nuevo en otro peligro de muerte. Se permite tambi\u00e9n repetirlo durante la misma enfermedad si se da una reca\u00edda cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El sacerdote administra la Unci\u00f3n de los Enfermos en esta manera: unge, en forma de cruz, con aceita bendecido por el Obispo, la frente y las manos del enfermo, y dice al mismo tiempo: \u00abPor esta santa unci\u00f3n y por su bondadosa misericordia, te ayude el Se\u00f1or con la gracia del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n\u00bb. \u00abPara que, libre de tus pecados, te conceda la salvaci\u00f3n y te conforte en tu enfermedad. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Antes ha precedido la lectura de la Palabra de Dios. El sacramento es una verdadera celebraci\u00f3n. Conviene que est\u00e9n presentes los familiares.<\/p>\n<p>El enfermo que se encuentre en pecado mortal, para recibir dignamente el Sacramento de la Unci\u00f3n, debe confesarse, y si no es posible, debe hacer un acto de contrici\u00f3n. Debe confiar en la virtud del sacramento, en la misericordia de Dios. Adem\u00e1s, debe, con total entrega a Dios, resignarse a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p><strong>Los frutos de este sacramento son:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Puricica el alma: borra los pecados veniales y a\u00fan los mortales, si el enfermo est\u00e1 arrepentido de ellos y no puede confesarlos. Concede la plenitud de la penitencia cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; Da paciencia para sufrir las molestias de la enfermedad: no es una anestesia, sino un fortalecimiento para unir los sufrimientos propios a los de Cristo en su pasi\u00f3n y muerte con \u00e1nimo generoso.<\/p>\n<p>&#8211; Da gracia para vencer las tentaciones del demonio y la que nacen del desorden org\u00e1nico de la enfermedad. El diablo puede redoblar las tentaciones, en un \u00faltimo esfuerzo por perder al enfermo. Este sacramento ayuda a superar con la confianza en Dios las angustias de la muerte.<\/p>\n<p>&#8211; Da salud al cuerpo: si esto es bueno para la salvaci\u00f3n de su alma.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer en caso de enfermedad?<\/strong><\/p>\n<p>En caso de enfermedad seria:\u00a0El enfermo debe pedir por s\u00ed mismo y recibir con gusto la visita del sacerdote que le trae el consuelo de Dios.<\/p>\n<p>Los parientes y amigos del enfermo pueden hacer una obra de caridad muy grande avisando al sacerdote para que ayude al enfermo en este momento tan importante de su vida.<\/p>\n<p>\\El enfermo debe saber cu\u00e1l es su situaci\u00f3n, para que as\u00ed pueda prepararse bien al encuentro con Dios tras la muerte. No hay que temer que se espante por la visita del sacerdote. Muchas veces tienen m\u00e1s miedo los que est\u00e1n cerca del enfermo que \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Cuando no se encuentra a un sacerdote hay que ayudar al enfemro\u00a0a que pida perd\u00f3n a Dios por todos sus pecados. Se puede rezar con \u00e9l el acto de contrici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando el enfermo agoniza hay que crear a su alrededor un ambiente de serenidad y hacer la recomendaci\u00f3n del alma.<\/p>\n<p>\\Hay que rezar en voz alta junto al moribundo para que no le falte en esos momentos el consuelo de la fe.<\/p>\n<p><strong>Recuerda: \u00a1\u00a1\u00a1Muy importante!!!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfLa enfermedad es una desgracia?<\/strong><\/p>\n<p>No. Es una oportunidad de unirnos a Jesucristo y parecernos a \u00c9l, que padeci\u00f3 por nosotros. Hay que ofrecer a Jesucristo el dolor y as\u00ed reparar por nuestros pecados y los de los dem\u00e1s. Podemos ayudar a Jesucristo a salvar al mundo.<\/p>\n<p>Los que han de atender a un enfermo hay de recordar que cuidan a Jesucristo, que dijo: \u00abEstuve enfermo y me visit\u00e1steis\u00bb. La luz de la fe nos hace entender que no s\u00f3lo se atiende al padre, hermano, esposo, o madre enfermos, sino al mismo Jesucristo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo podemos ayudar al enfermo?<\/strong><\/p>\n<p>No tenerle l\u00e1stima. No enga\u00f1arle.\u00a0Hay que acompa\u00f1arle y aliviarle en todo lo que se pueda (m\u00e9dicoa, medicinas&#8230;).\u00a0Hay que ayudarle a descubrir que tiene una misi\u00f3n muy importante que cumplir en la parroquia: ofrecer sus sufrimientos a Dios para que todos puedan salvarse y llegar a la felicidad del cielo.<\/p>\n<p>Hay que rezar por ellos. Rezar con ellos.\u00a0Hay que avisar al sacerdote para que empiece a visitarle y en el momento oportuno le administre el sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHay que esperar a que el enfermo ya no se d\u00e9 cuenta?<\/strong><\/p>\n<p>No. La visita que m\u00e1s necesita es la de Jesucristo y el sacerdote le trae el consuelo y la ayuda del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>No hay que tener miedo a que el enfermo se asuste, de lo que nos tiene que dar miedo es de que se muera en pecado.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPueden los ancianos recibir el sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos?<\/strong><\/p>\n<p>Es muy conveniente que los ancianos, aunque no est\u00e9n gravemente enfermos, reciban el sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos. As\u00ed notar\u00e1n la fuerza y el consuelo de Dios para sobrellevar con paciencia las molestias y achaques de la vejez.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLos enfermos deben comulgar?<\/strong><\/p>\n<p>Es muy conveniente que el enfermo reciba la comuni\u00f3n con frecuencia. Jesucristo es el alimento que todos necesitamos, pero de manera muy especial los que soportan la prueba de la enfermedad. Sobre todo cuando se est\u00e1 en peligro de muerte se necesita la fuerza y el amor de Jesucristo en la Eucarist\u00eda. Lo llamamos \u00abel Vi\u00e1tico\u00bb, porque es el alimento para el camino, este \u00faltimo tramo de nuestro camino en el que vamos al Cielo, a nuestra casa, que Jesucristo nos ha preparado con su muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n a los cielos.<\/p>\n<p>No hay que tener reparo en avisar al sacerdote para que lleve, con frecuencia, la Sagrada Comuni\u00f3n a los enfermos.<\/p>\n<p><strong>Acudir a la Virgen Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En la enfermedad nunca hemos de olvidar a la Virgen Mar\u00eda, consoladora de los afligidos y salud de los enfermos. Ella estuvo al pie de la cruz junto a su Hijo y hoy estar\u00e1 tambi\u00e9n siempre junto a los hijos que sufren para ayudar, consolar, fortalecer&#8230; Madre, ay\u00fadanos a compartir, con nuetros sufrimientos, la cruz de Jesucristo.<\/p>\n<p><strong>Rezamos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Salmo 130<\/strong><\/p>\n<p>Desde lo m\u00e1s profundo clamo a t\u00ed, Se\u00f1or:<\/p>\n<p>\u00a1Se\u00f1or m\u00edo, escucha mi voz!<\/p>\n<p>\u00a1Est\u00e9n tus o\u00eddos atentos a mi voz suplicante!<\/p>\n<p>Si tienes en cuenta las culpas, Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 resistir?<\/p>\n<p>Pero en ti se encuentra el perd\u00f3n, por eso te honramos.<\/p>\n<p>Yo espero en el Se\u00f1or con toda mi alma, conf\u00edo en su palabra;<\/p>\n<p>espero en el Se\u00f1or m\u00e1s que los centinelas la aurora.<\/p>\n<p>Espera, Israel, en el Se\u00f1or; suyo es el amor y el rescate generoso,<\/p>\n<p>\u00a1El librar\u00e1 a Israel de todas sus culpas!<\/p>\n<p><strong>Salmo 23<\/strong><\/p>\n<p>El Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta.<\/p>\n<p>En prados de hierba fresca me hace reposar,<\/p>\n<p>me conduce junto a aguas tranquilas, y repone mis fuerzas.<\/p>\n<p>Me gu\u00eda por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.<\/p>\n<p>Aunque pase por un valle tenebroso, ning\u00fan mal temer\u00e9:<\/p>\n<p>porque t\u00fa est\u00e1s conmigo; tu vara y tu cayado me dan seguridad.<\/p>\n<p>Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios,<\/p>\n<p>perfumas con ung\u00fcento mi cabeza y mi copa rebosa.<\/p>\n<p>Tu amor y tu bondad me acompa\u00f1an todos los d\u00edas de mi vida;<\/p>\n<p>y habitar\u00e9 en la casa del Se\u00f1or por d\u00edas sin t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><strong>\u00a1SE\u00d1OR, AYUDAME EN LA ENFERMEDAD!<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La Unci\u00f3n de los Enfermos, Plenitud de la Penitencia Cristiana<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl Sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos es un signo de que Cristo vence la debilidad y la enfermedad de los hombres y, finalmente, la muerte misma. As\u00ed lo ense\u00f1a la Iglesia a los cristianos, para que sepan ver en este sacramento la presencia cercana y amorosa de Dios\u00bb (Enf. 262).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sacramento de las Unci\u00f3n de los Enfermos La Unci\u00f3n de los Enfermos, Plenitud de la Penitencia Cristiana \u00abEl Sacramento de la Unci\u00f3n de los Enfermos es un signo de que Cristo vence<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/uncion-enfermos\/\">Leer m\u00e1s&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","meta":{"footnotes":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/73"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/73\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1456,"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/73\/revisions\/1456"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sanbartolomeysanjaime.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}